Consume Deporte

DEPORTE ES VIDA



viernes, 31 de enero de 2014

8 MASTERCLASS GRATUITAS PARA EL MES DE FEBRERO

En el mes de Febrero tendrán lugar ocho masterclass gratuitas para todos aquellos que quieran acercarse a disfrutar y realizar nuevas actividades físicas: Aerobic avanzado, Zumba, Reggeton, Salsa y Running. 
Para más información, horarios e instalaciones, pueden acceder a nuestro cuadrante de actividades de Aerofitness.

ACTIVIDADES NUEVAS PARA EL MES DE SEPTIEMBRE

FPL Gestión Sur en su afán de ofrecer una amplia gama de actividades para todos los usuarios del Programa Municipal "Deporte y Salud" pondrá en funcionamiento para el mes de Febrero una nueva actividad: Running.
Running, footing, jogging… son todos anglicismos que recogen la acción de la carrera continua. Se considera running al acto de correr, es decir, a la marcha en la que a intervalos regulares los dos pies no tocan el suelo; mecánicamente es la consecución evolutiva del caminar.

Debido a su origen, inherente al ser humano, toda persona puede practicar este deporte. De esta afirmación debemos excluir a todas aquellas personas con lesiones o patologías contrarias a esta práctica deportiva (personas con cardiopatías severas, lesiones traumáticas, déficit respiratorios graves… así como cualquier alteración reconocida por profesionales médicos); por eso ese recomienda someterse a un reconocimiento físico, tanto previo como periódico, a fin de constatar la capacitación para esta actividad.

Los beneficios del running son múltiples, entre ellos podemos citar:
Mejora el sistema cardiovascular y pulmonar.
Mantiene útiles los tejidos musculares, ligamentosos y tendinosos.
Asegura una buena lubricación en las articulaciones.
Regula el apetito y facilita las digestiones.
Aumenta la calidad del descanso gracias a la necesidad física post esfuerzo.
Mejora el aspecto físico (ponerse en forma) y el psíquico (desconectar de la rutina y marcarse objetivos), y con ello la autoestima.
Combate la celulitis.
Ayuda a prevenir la osteoporosis.
Es una manera estupenda de socializar con otros aficionados a correr.




lunes, 20 de enero de 2014

OFERTA ESPECIAL!!

     FPL Gestión Sur tiene preparada para el mes de Febrero una oferta especial. Todos aquellos usuarios que traigan una inscripción nueva para el Programa "Deporte y Salud" tendrán exento el pago de este mes de Febrero. Además, ponemos a disposición de todos los usuarios unos tickets-invitación para probar algunas de nuestras clases. Estos tickets se pueden recoger en nuestra oficina o solicitandolos directamente al monitor.


MASTERCLASES GRATUITAS DE SALSA

     El próximo día 23 de Enero a las 10:15 en la Sala de Barrio del Río San Pedro y el 24 del mismo mes a las 11:00 horas en el Pabellón Municipal tendrá lugar una masterclass de salsa totalmente gratuita a cargo de Daniel Veneroni. Este monitor deportivo portuense tiene una dilatada experiencia en el mundo del fitness y durante estos meses estará impartiendo una serie de masterclass de diferentes disciplinas relacionadas con el mundo de la actividad física y el deporte. Estas masterclass estarán patrocinadas por la empresa puertorrealeña de fisioterapia y rehabilitación, Fidesalud.

viernes, 27 de diciembre de 2013

HISTORIAS DEL PABELLÓN. HISTORIA 3

EL COFRE DE LAS COSAS VALIOSAS
Manuel, el viejo explorador, había dedicado toda su vida a buscar el cofre de las cosas valiosas. Todo comenzó aquel día en la buhardilla de la casa de sus padres. Apenas contaba con doce años y una mochila cargada de sueños a sus espaldas cuando encontró aquello que parecía un mapa. Ocurrió mientras jugaba a los aventureros con sus hermanos. Carlos, el pequeño, tropezó y fue a dar de bruces con el antiguo cuadro de flores que adornaba, desde que todos tenían uso de razón, la misma pared. Entonces, justo en el instante del estallido de cristales, asomó el misterioso trozo de pergamino detrás de la pintura. A partir de esa tarde, algo cambió en la vida de Manuel. Fue una conexión mágica la que aconteció inesperadamente entre aquella enigmática representación gráfica de parajes desconocidos y el joven. Un vínculo que duraría toda una vida. Una obsesión por descifrar el mapa y encontrar el lugar exacto donde se escondía el cofre de las cosas valiosas.
El primer sitio al que le llevó el mapa, una vez tuvo edad para acometer decisiones propias, fue a la selva amazónica. Allí debía encontrar, en la región de los delfines rosados, la flor de los secretos. Una flor de color negro, única en su especie, cuyo perfume tendría que utilizar en la siguiente parte de su travesía. Muchas fueron las peripecias acaecidas durante su estancia en aquel territorio de vegetación exuberante hasta encontrar la flor de los secreteos. Y sin duda, nunca lo hubiera conseguido sin la estimable ayuda de su gran amigo, el indio Panotacano. Aquel indígena bajito y simpático que contrató de guía se convirtió desde entonces en inseparable compañero de aventuras. Con el paso de los años, Panotacano salvó de muchos aprietos a Manuel, le demostró con pequeños detalles que siempre estaba ahí, que podía contar con él para cualquier cosa que necesitase, incluso recibió algunas sencillas lecciones de humildad y cariño. En definitiva, se forjó una de las relaciones humanas más hermosas que jamás se conoció.
El siguiente lugar al que le condujo el mapa fue a las montañas del Himalaya. En la fortaleza de las nieves debía hallar a la gran diosa madre del mundo. Ésta intercambiaría una fabulosa piedra azul por el perfume de la flor de los secretos. Fue allí, durante aquel arriesgado trayecto donde Manuel conoció a la mujer de su vida, Milagros. Una pertinaz escaladora que le salvó la vida. Sucedió cuando Manuel, valiente pero sin experiencia, ascendía por la rocosa arista norte. Un paso en falso y Manuel se quedó agarrado a una cuerda en el borde de un precipicio. Bendita casualidad o curiosidad del destino, que Milagros estuviera allí. Apareció como un hada madrina, envuelta en una luminaria blanca, para agarrar con fuerza su mano y evitar que cayera al vacío. Lo siguiente sobrevino como un fogonazo de emociones, igual que sucede cuando dos almas gemelas se ven por primera vez. Son conscientes de que siempre han estado atadas. Desde ese día, jamás se separarían. No pasó mucho tiempo hasta que decidieron unir sus vidas por toda la eternidad. Se entregaron sin condiciones el uno al otro.
Transcurridos los años, numerosas fueron las andanzas que juntos disfrutaron Manuel y Milagros, la mayoría de las veces en compañía del indio Panotacano. Viajaron por multitud de países y conocieron gran variedad de gentes, siempre llevados por las indicaciones del mapa. Llegaron al Polo Sur, cruzaron el río de aguas bravas más peligroso que existe, contemplaron el atardecer más bello en una de las playas del Caribe, se lanzaron en paracaídas desde un avión en marcha… y otras muchas cosas más. Una pista les conducía a un sitio y después a otro, y a otro y a otro. Manuel y Milagros vivieron feliz e intensamente cada uno de los días de su particular búsqueda pero nunca descubrieron la pista definitiva que les llevara al cofre de las cosas valiosas.
Manuel, había dedicado toda su vida a buscar el cofre de las cosas valiosas, pero no lo había encontrado. El viejo explorador, albergaba cierta decepción. Aquella tarde de abril, mientras llovía perezosamente detrás de los cristales, Manuel acurrucó a su nieta entre sus brazos y se dispuso a contarle una de esas historias que tanto cautivaban a la niña. Una vez terminó el relato, Ana, que así se llamaba su nieta, pronunció unas palabras que casi paralizan de repente el corazón del anciano. - Abuelo, eres como una caja de hermosos recuerdos. Has viajado – continuó la pequeña – por todos los países y tierras olvidados, has conocido innumerables personas de diferente raza y condición, has vivido peligrosas aventuras en busca de ese cofre tan preciado y en todos aquellos instantes, lugares y gentes dejaste huella. También todos ellos te marcaron irremediablemente. Has conocido el amor verdadero, la amistad perpetua, la felicidad soñada, la libertad razonada. Abuelo, creo sin dudarlo, que tú…tú - a Manuel le brillaban los ojos y un escalofrío le recorrió el cuerpo – Abuelo tú eres el cofre de las cosas valiosas. En la lágrima que resbaló por el rostro de Manuel se guardaban todos los recuerdos de su vida. Y en la sonrisa que se esbozaba en sus labios se intuía el alcance de la revelación que momentos antes le había mostrado, después de tanto tiempo, una niña de seis años, su nieta.

jueves, 28 de noviembre de 2013

HISTORIAS DEL PABELLÓN. HISTORIA 2.

LA MUJER DE LOS MILAGROS.

Sólo Dios sabía por qué la mujer de los milagros nació con mil corazones. El médico que siguió el embarazo no salía de su asombro en cada visita. Las agujas del aparato que medía el control y registro de los latidos del corazón, se volvían locas cuando se conectaban a la barriga de la madre. El médico dudó, durante un tiempo, en ocultar tal hecho por lo extraordinario del caso o más bien por lo lejos que estaba de su comprensión. Al final, después de consultarlo con algunos de sus colegas, decidió comunicar la noticia a sus padres. Fernando, aduanero en el puerto de Cádiz y, de joven, protagonista de un par de películas de Tarzán; y Manuela, cantaora flamenca retirada desde el nacimiento de su primer hijo. Ninguno de ellos dio, en principio, importancia a tal circunstancia. El devenir de los acontecimientos les hizo cambiar rotundamente de opinión.


El primer corazón que regaló la niña de los Milagros fue a su padre. Éste había tenido un altercado con un capitán general que quiso ridiculizar a un pobre soldado raso en presencia de otros grandes cargos. Fernando estaba tomando una copa en la barra de un bar cuando sucedió aquel sangrante episodio. Fernando nunca soportó las injusticias, así que, al capitán general no le quedó otra que retirarse con los dos cachetes ms colorados que un tomate y los huesos de la nariz fuera de sitio. Pero en aquella época el estamento militar tenía mucha influencia y el padre de la niña de los milagros tuvo que elegir entre ir a la cárcel o marcharse a Rusia para combatir en la División azul. Fue allí, en la batalla de Volkhov, donde una bala le atravesó el pecho. Hubiera muerto, en aquel instante, de no haber guardado el corazón que le confió su hija.

El segundo corazón que regaló la niña de los milagros, años más tarde, fue a su madre. Se lo dio al morir su padre. La niña de los milagros podía regalar corazones pero no hígados. Le concedió a su madre un corazón duro, de los más fuertes que tenía. Un corazón que le diera el coraje suficiente para que nunca faltara en su casa un trozo de pan y le permitiera sacar adelante a sus cinco hermanos.

La niña se fue haciendo mayor regalando corazones allí y acá hasta convertirse en mujer… la mujer de los milagros. Así fue como conoció a su gran amor, Manolo. Un joven flacucho y con bigote que la cortejó hasta aburrirla y no desistió hasta conseguir una cita. A él, le entregó el corazón más sincero y puro de todos los que tenía. Un corazón de esos que nunca deja de latir y que muy pocas personas, sólo aquellas que se juran amor eterno, pueden poseer.

Juntos, Manuel y la mujer de los Milagros crearon una familia, una vida, tres vidas. La mujer de los Milagros les obsequió, a cada uno de ellos, con un corazoncito hilvanado con filigrana de cariño y ternura. Un corazoncito que les otorgara llevar una vida digna, honrada y generosa. Un corazoncito con forma de ángel de la guarda para que les guiara por el buen camino.

La mujer de los Milagros no cesaba en su empeño de regalar corazones. Se convirtió casi en una obsesión. Necesitaba hacerlo para sentirse viva. Regalar corazones es una forma de regalar vida y el flujo de la vida es recíproco. De esa forma, la mujer de los Milagros agració con diversos corazones a numerosas personas que formaron parte de su dadivosa historia: a un par de vecinas que escaseaban en humildad, a una joven suramericana que pretenda rehacer su mundo en España, a una señora mayor que conoció en un hospital y mendigaba una familia, a una hermana viuda y otra separada, a una amiga convaleciente que necesitaba compañía incluso cuando no estaba convaleciente, a una cuñada con cierta habilidad para esquivar a la suerte y a otras muchas que así lo precisaban.

Aún hoy en día, la mujer de los Milagros sigue regalando corazones en algún rincón perdido del universo. Lo hace sin dar la más mínima importancia al hecho de que sólo nació con mil de ellos y el día que se escuche el último latido en su cuerpo, éste no aguantará más. Caerá al suelo agotado y vacío de tanto dar.

Pero, no tengo la más mínima duda, ni tan siquiera quedará la más remota posibilidad. Llegado el instante que alguien, conocido o desconocido, amigo o enemigo, necesite de un corazón, la mujer de los Milagros aparecerá inesperadamente y regalará uno de los suyos, aunque éste sea el último que posea y eso asegure su sueño eterno, su pálpito postrero y el fin de la existencia de la mujer de los corazones llenos de vida.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

HISTORIAS DEL PABELLÓN. LA MUJER INVISIBLE.

     Siempre había pasado desapercibida. Clara tenía la sensación de que nadie la escuchaba, de que nadie la veía. Cuando Clara aparecía en algún lugar, esperada o inesperadamente, un amargo silencio era la única respuesta que recibía a sus tímidos saludos. Nunca fue muy popular en la escuela, ni en el Instituto, ni en el trabajo. Casada con un hombre que apenas la valoraba, vivía como una esclava de sus tres hijos, para que en su casa no faltara un detalle. Ahora, a sus 45 años recién cumplidos, tenía que inscribirse en alguna actividad física por prescripción médica. Ella, que no soportaba las multitudes menos aún aguantaba ese dolor de espalda que la consumía.
     Era su primer día de gimnasia en el Pabellón Municipal y Clara estaba un poco nerviosa. Tenía la boca seca y no podía dejar de mirar al suelo. En pocos minutos aquello se convirtió en un hervidero de gente que entraba y salía de los vestuarios, música moderna más bien alta y órdenes del monitor a diestro y siniestro, cual comandante del ejército de tierra. Ella se incorporó cuidadosamente al grupo y ocupó las últimas posiciones de la fila. A mitad de la clase, pensó que el corazón se le saldría por la boca. Se encontraba acelerada y presumiblemente más roja que un tomate pues le ardían las mejillas como nunca. Aún así, terminó su clase sin la más mínima queja. Una vez más, había pasado desapercibida.
     Aquel día, Clara pensó que el mundo se le venía encima. El monitor acababa de comunicar que todos los usuarios debían pasar unos test físicos. Uno por uno, debían realizar diferentes ejercicios y pruebas bajo la atenta mirada del resto de la clase mientras el monitor controlaba tiempos y repeticiones. Clara creyó morirse de vergüenza cuando escuchó su nombre. Allí estaba ella, aterrada, sin tener muy claro si empezar con las pruebas o salir corriendo. Permanecía de pie, cabizbaja, sintiendo que multitud de ojos se le clavaban sin remisión cuando el monitor pronunció la palabra: - Preparada- Ya no tenía escapatoria. Esta vez no podría pasar desapercibida. Aquellos minutos de esfuerzo, saltos y carreras le parecieron eternos.
     Las marcas que obtuvo Clara no fueron las mejores pero la media de sus resultados la situaron entre las cinco primeras de la clase. Recibió la enhorabuena del monitor y sus compañeros la aplaudieron efusivamente. No recordaba cual fue la última vez que alguien la felicitó. Últimamente, tampoco nadie le había reconocido su esfuerzo ni el trabajo bien hecho. Así que, aquella situación le confortó extrañamente pues, al contrario de ruborizarla como en pasadas ocasiones, Clara sintió que se hacía grande. Era como si una nueva y desconocida materia se había añadido a sus pies para hacerla más alta y a su corazón para hacerla más fuerte. Después de aquel día, Clara continuó con su gimnasia diariamente, sin faltar una sola vez. No permitió jamás ninguna exigencia de sus hijos y advirtió a su marido que tenían una conversación pendiente… además, no volvió a sentir ese molesto dolor de espalda ni, por supuesto... a pasar desapercibida.